Genética

En el momento de la fecundación queda establecida la constitución genética, en base a la información aportada por el óvulo y el espermatozoide.

Las células del cuerpo humano contienen 16 cromosomas, formando 23 parejas.

Excepto las células sexuales, el óvulo y el espermatozoide, que tienen sólo una parte de la pareja, es decir 23 cromosomas en lugar de 46.

El sexo del futuro niño viene determinado por el cromosoma sexual.

En el caso del óvulo es siempre X, mientras que el del espermatozoide puede ser X o Y. Si el óvulo es fecundado por un espermatozoide con cromosoma X. la unión de los dos cromosomas sexuales originará una pareja XX, y será una niña. Si la pareja que se forma es XY, será un niño.

La probabilidad de niño o niña es de un 50 %, aunque el medio en el que son acogidos los espermatozoide, la acidez o alcalinidad de las secreciones vaginales (moco cervical), también influye.

Un medio ácido aumenta las posibilidades de tener un niño, mientras que un medio alcalino las aumenta de que sea niña.

El feto recibe la mitad de sus genes del padre y la otra mitad de la madre.

Dentro de los genes existen genes dominantes y genes recesivos, de la agrupación o combinación de estos genes resultará que un niño tenga los ojos azules, sea alto, rubio o moreno.