Costumbres Nocivas

Una vez diagnosticado el embarazo hay que pensar que las costumbres que hasta ahora no tenían importancia, a partir de este momento no se podrán ignorar ya que pueden afectar al feto.

La privación de estas costumbres puede alterar a la gestante, sobre todo si las tenía muy arraigadas.

Por ello, es necesario, en algunos casos, recurrir a un especialista o algún tipo de terapia que pueda solucionar el problema sin crear ansiedad en la embarazada.

Las costumbres suelen estar asociadas con actos sociales que hacen todavía más difícil su erradicación Debido a ello es más recomendable sustituir, y no suprimir, una «mala» costumbre por una «buena», es decir, una nociva por una inocua. Por ejemplo, se puede sustituirla taza de café por una infusión de hierbas.

Medicamentos
Algunos fármacos son altamente dañinos para el bebé, por lo que es importante no automedicarse. Todavía no se conocen todas las sustancias que pueden ser vulnerables al feto. Se creía que la placenta actuaba como barrera eficaz contra los venenos de la sangre materna. Pero ahora se sabe que muchos fármacos, incluyendo la nicotina y el alcohol! pueden cruzarla y afectar al niño. A veces, remedios que consideramos caseros o inocuos como las sales de fruta, los jarabes, el bicarbonato o las aspirinas, que pueden tenerse a mano fácilmente sin receta médica, pueden ser peligrosos si se ingieren con frecuencia. Por ejemplo, las aspirinas pueden provocar hemorragias gástricas a la madre y en la placenta. Tanto en los remedios caseros como en el caso de que la mujer padezca estados de ansiedad o de nervios, el médico es la persona indicada para equilibrar la balanza entre los síntomas de la gestante y el tratamiento. Los riesgos deben ser mínimos y justificados. Para aliviar dolores de cabeza, resfriados, estados de tensión o problemas digestivos se recomienda . descansar lo suficiente, comer con regularidad, procurar estar en ambientes tranquilos y relajarse.

Tabaco
Una madre fumadora, o que esté en un ambiente constante de fumadores
debe saber que la nicotina pasa a su sangre y a través de ella a la del
niño. La consecuencia más conocida del tabaco es el bajo peso del recién nacido. pero existen otras no tan conocidas, como son

- Baja valoración en el test de Apgar, que sirve para evaluar ciertos parámetros como el tono muscular, la respiración, la frecuencia cardíaca, los reflejos y el color de la piel. Es decir, que si la puntuación normal de este (es es entre 7 y 10, los niños de madres fumadoras estarían por debajo de esta puntuación.

- Tienen mayor tendencia a las enfermedades respiratorias, sobre todo si su infancia también transcurre en un ambiente de fumadores.

-En la infancia suelen ser niños hiperactivos, inquietos y nerviosos.
En el supuesto de que dos embarazadas siguiesen una misma dieta, y una de ellas fuera fumadora, el niño de esta tendria mas probabilidades de padecer las alteraciones antes mencionadas. Dejar de fumar, o como mínimo reducir el número de cigarros diarios, es un reto personal que debe plantearse la mujer embarazada. Si este hecho le produce mucha ansiedad, debe buscar ayuda con algún tipo de terapia.

Alcohol
El alcohol penetra en la sangre fetal aproximadamente en la misma concentración en que se encuentra en la sangre materna.
Los riesgos del alcohol dependen de las dosis ingeridas por la gestante. Si las dosis son altas durante todo el embarazo, las consecuencias tambien lo son o pueden serlo:
— Mayor riesgo de abono.
— Parto prematuro.
— Complicaciones durante el parto.
— Problemas de desarrollo en la infancia.
— Síndrome alcohólico fetal (SAF).

Cafeína
Esta sustancia, que se encuentra en el café, el té, las bebidas con cola etc., atraviesa la placenta llegando al feto, tiene efectos diuréticos, que eliminan líquido y calcio, vitales para la salud de la madre y el niño. También produce sensación de saciedad, quitando el apetito e impidiendo mantener una dieta nutritiva adecuada. La sensación de energía que producen las bebidas con cafeína puede conseguirse de manera mas sana y natural con ejercicio, una dieta rica en proteínas e hidratos de carbono y, si hiciera falta, con suplementos vitamínicos prescritos por el médico.