Prevención

La mayoría de los factores de riesgo quedan disminuidos cuando la mujer embarazada mantiene un estricto control obstétrico, realizando aquellas pruebas, revisiones y tratamientos necesarios para que el embarazo se desarrolle sin dificultades y tanto la mujer como el feto estén en óptimas condiciones en el momento del parto.

Al igual que se pueden enumerar los factores de riesgo, también se podrían enumerar actuaciones cotidianas para prevenir estos factores y ayudar, en el caso de estar vinculada a alguno de ellos, a controlarlo.

Prevención
— Estar bien informada sobre los factores de riesgo.
— Acudir regularmente a las revisiones.
— Llevar una vida tranquila.
— Realizar las pruebas necesarias.
— Mantener una dieta equilibrada.
— Evitar la ansiedad y el estrés.
— Practicar la relajación con asiduidad.
— Mantener una actitud positiva.
— Dieta sin sal (tensión alta o edemas).
— Apuntarse a cursos de preparación al parto.

A veces los factores de riesgo se multiplican cuando la mujer no los
conoce, y por tanto no sigue desde el primer momento del embarazo los controles necesarios.

Otras veces la mujer sigue esos controles pero vive con tantas dudas y temores su embarazo que el factor psicológico se vuelve tan importante como el físico.

El objetivo de conocer los factores de riesgo es conseguir que la mujer se sienta cómoda y tranquila con su embarazo, y que haga todo lo posible por disfrutarlo; de esa forma su actitud será positiva y le ayudará a mantenerse relajada durante todo el embarazo.

Existen algunos factores de riesgo que inevitablemente acabarán en una cesárea, una desproporción feto-pélvica, por ejemplo, o una presentación anómala o incluso una placenta previa; pero independientemente de que se realice una cesárea, un parto instrumentado o un parto eutócico, es importante mantenerse en buenas condiciones durante los 9 meses de embarazo.